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jueves, 13 de enero de 2011

Agua y las condiciones óptimas que requiere la piscina

Evite las piscinas de dudoso control higiénico y sanitario, que pueden ser causa de
serias infecciones y enfermedades.

La temperatura del agua debe rondar los 32o C, aunque puede variar un grado arriba o
abajo en función de la época del año.

El nivel de cloración ha de mantenerse entre el 0'5 y el 0'6% (frente al 1% o hasta 2 % que por lo regular se aplica  en las albercas  de adultos).

La piscina de los pequeños debe reservarse para su disfrute en exclusiva y el uso de
estos.  Jamás hay que compartir este espacio con otros usuarios.

Asegúrese que la zona de los vestuarios donde se cambia el pañal esté climatizada, temperatura regulada,  constante  y cumpla con las normas higiénicas.

Si los vestuarios se encuentran alejados de la piscina es conveniente que cerca de la
misma se disponga de un banco o lugar especial para bañar, cambiar y  vestir al niño.

Compruebe que siempre haya servicios de apoyo médicos o de emergencias  cercanos a la alberca o instalación donde se atienden los niños y que el personal que imparte las clases esté calificado de forma específica para trabajar con ellos.

Pautas a seguir en la piscina.

Las sesiones serán cortas, de 10,  15 hasta tope 30  minutos, para que el bebé se
acostumbre poco a poco. 

No conviene sobrepasar la media hora para evitar que el niño se canse pues esta actuando por reflejos que no controla y en un medio muy retador.

En cuanto a  horarios, es el bebé o el niño el que elige, el  apropiado cuidando que las sesiones de estimulación y natación no perturben el ritmo diario habitual referido a alimentos y sueño.

Si el pequeño tiene frío, está incómodo o llora demasiado limitar las sesiones e ir creciendo el tiempo gradualmente el tiempo,  una vez solucionado el problema que genera el llanto.

Nunca deje al pequeño solo cerca del agua, aunque los programas de natación para
bebés pueden enseñarle a moverse en ella, es demasiado pequeño para ser consciente
del peligro que ello conlleva, sin embargo evite transmitirle miedos o fobias con acciones o palabras.





Un niño enfermo con enfermedades infecto contagiosas,  no debe acudir a la piscina hasta que esté restablecido por completo,  usted y su pediatra será la autoridad en este caso,  no obstante  pequeños catarros, procesos post vacunación no son limitantes para acudir al centro, tampoco  los cambios de tiempos y las diferentes condiciones climáticas que imperen la vestimenta adecuada para protegerlo de cambios climáticos es más que suficiente  para prevenir su influencia.

No se establezca un determinado período de tiempo para lograr objetivos, cada niño
aprende a su ritmo. 

Los niños más pequeños pueden presentar hiperhidratación por la ingesta masiva de
agua y, derivado de ello, trastornos iónicos (la sangre se diluye y se reduce la cantidad
de sales en ella).

Otras enfermedades frecuentes, en este caso con los ojos como protagonistas, son la
conjuntivitis química por cloro, la conjuntivitis infecciosa vírica o bacteriana, y la
infección de córnea en niños que usan lentillas.

Las infecciones en la espalda (pitiriasis versicolor), en los pies por hongos, y/o diarreas
también se pueden contraer en  aguas no limpias.