Google+
Mostrando entradas con la etiqueta A dar las primeras brazadas con tu bebé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A dar las primeras brazadas con tu bebé. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de abril de 2012

Primeras brazadas con tu bebé

Hasta determinada edad  y   madurez los niños no tienen ni la  autonomía ni desarrollo como para nadar  por sí mismos, entiéndase aquí el "desplazarse entre dos puntos sin apoyo y llegar a sitio seguro".  

Este conocimiento se alcanza siempre que haya habido una correcta interrelación con el agua desde muy temprana edad, por lo que es muy  recomendable que sean familiarizados  con el agua,  desde los primeros baños,  por sus propios padres con el apoyo de instructores experimentados en la natación y la estimulación acuáticas para bebés.

Está demostrado que los bebés disfrutan mucho en el agua, a la vez que es beneficioso para ellos ya que mejora su coordinación, su equilibrio, su fuerza muscular, les relaja, les hace comer y dormir mejor… 

Toda una serie de ventajas que hace imprescindible que  vayas a nadar con tu hijo, tenga la edad que tenga. 

Participación de los padres y/o tutores

Durante mis sesiones recomiendo constantemente a los padres como bañarlos,  como deben familiarizarlos durante sus  visitas a albercas y playas y está demostrado que aquellos que se involucran realmente en este importante proceso logran en sus hijos resultados increíbles.  

Hasta que el niño no esté totalmente familiarizado no debe delegarse en terceros este importante conocimiento de vida,  de desarrollo de la personalidad  y de autoseguridad y confianza. 

La escuela de natación o deportiva  debe ser la guía, pero el pretender dejarle todo el proceso, es alargar más el alcance del  objetivo o hacer su logro difícil. 

Igual sucedería si dejáramos a la escuela o docentes  toda la responsabilidad de su formación, educación y desarrollo intelectual 
¿A qué edad empezar?

Hasta los 4 o 5 años los niños son incapaces de nadar como un adulto, ya que son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. 

Por lo tanto hay que distinguir entre bañarse y disfrutar en el agua, y aprender a nadar.

Sin embargo, desde que nacen los bebés pueden jugar en el mar o en la piscina con sus papis, lo cual les resultará muy divertido y beneficioso.

 Lo recomendable es esperar hasta los 3 o 4 meses de vida, incluso en algunas escuelas de natación no los aceptan hasta los 3 años  porque sus instalaciones no son adecuadas para niños menores.

A partir de los 9 meses los bebés pierden, por falta de uso y sustitución por otros más terrestres,  una serie de reflejos innatos muy útiles para la natación, por eso se recomienda que empiecen su contacto con el agua antes de su primer cumpleaños: se adaptan mejor que los niños mayores. 
Para muchos especialistas del tema “lo ideal sería que empezaran antes de los 4 meses, siempre y cuando los padres se sientan preparados, ya que el bebé conserva una serie de capacidades que favorecen su adaptación. 

Tienen capacidad de flotar, de mover su cuerpo dentro del agua de forma relajada y además mantienen el reflejo de apnea, que consiste en cerrar la glotis y por tanto no tragan agua ni tienen sensación de atragantarse”.

El miedo al agua se adquiere conforme el niño va creciendo, mientras más tiempo esté apartado del agua, más probabilidades de que desarrolle sentimientos de desconfianza y hasta fobia, que posteriormente dificultarán el aprendizaje de la natación.   

Estos sentimientos por lo regular son "inferidos" sin darnos cuenta en la mayoría de los casos  por los propios padres o "manejadores" sean  abuelitos, nanas, etc durante los procesos de contacto con el agua principalmente el  baño,  juegos en playas, albercas, etc durante los cuales  se bloquea y distorsiona con costumbres y hábitos heredados de generación en generación, lo que sería una relación normal y natural con el  beneficioso medio acuático. 

La matronatación

Este es el mejor método para iniciar a un bebé en la actividad acuática: la natación (juegos acuáticos) con los padres. Está demostrado que los pequeños disfrutan mucho en el agua, además de ser muy beneficiosa para ellos siempre y cuando los padres participan debidamente entrenados. 

En este método, es fundamental el papel de los padres,  deben mostrar transferir  seguridad al bebé respecto al medio,  a la vez que se refuerzan sus vínculos posibilitando una experiencia original, única e irrepetible. La mejor.

Sin embargo programas de matronatación demasiados extensos y padres "no acuáticos" pueden generar dependencia en el niño de que solo es seguro con papá o mamá y ser contraproducentes, mi propuesta es que solo sea por un período de tiempo con objetivos muy definidos y luego pasar al niño con el especialista que en fin es el que puede guiar tanto a padres como al mismo niño en la adquisición del conocimiento.

Es conveniente esperar hasta el inicio del  cuarto mes de vida o culminación del tercer mes, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados y de infecciones como la otitis son menores. Esta decisión puede tomarse antes o después en dependencia de la calidad de la alberca, el agua y las condiciones necesarias para recibirlos desde temprana edad.

Cada clase de matronatación varía según la escuela. En general, deben durar entre  los  30 a los 45 minutos, dependiendo de la resistencia y reflejos del bebé. En las clases se trabajan con materiales didácticos (pelotas, tablas, etc.) adecuados a cada edad. 


En ellas, les van enseñando que el agua y se le introducen gradualmente elementos de  estimulación temprana, supervivencia y natación según el desarrollo especifico de cada niño.

Por ejemplo, en algunos centros ponen a los bebés en contacto con el medio acuático y los preparan para la llegada del verano ya que, gracias al contacto permanente en el agua con la madre o el padre, el pequeño consigue habituarse al agua, superar los miedos, desarrollarse física y mentalmente y disfrutar de un contacto familiar más profundo y enriquecedor. 

Estos cursos están impartidos por fisioterapeutas y educadores infantiles que siguen muy de cerca la evolución del bebé, personalizando los ejercicios y adaptándolos a las necesidades de cada uno. 

Los grupos deben un máximo de 5 a 6 niños (acompañados del papá o la mamá) que se relacionan e interactúan entre ellos, favoreciendo el desarrollo y la socialización.

Los objetivos de estas clases son tres:
• Aprender a conocer comportarse en el agua.
• Trabajar la supervivencia.
• Favorecer su desarrollo  autonomía.



Los primeros entrenamientos se pueden hacer en casa en la misma bañera, siempre hablando de niños entre 2 y 6 meses, por eso es recomendable llenar la bañera con agua y meterse dentro de ella con él, sin pensar en técnicas ni nada, únicamente con el afán de divertirse y de familiarizarse con el medio”.

Considero que introducir conceptos técnicos de la natación  en edades muy tempranas me refiero antes de cumplidos los 4 años,  hace o "quema" futuros buenos nadadores y  por el contrario juegos acuáticos "libres" donde el niño adopta y elige su propio confort y herramientas de desplazamiento en el medio,  crea verdaderos amantes de este muy beneficioso medio. 

Por lo regular entre estas dos direcciones nos movemos la mayoría de los instructores de natación y la mayoría de las escuelas que reciben a niños en edades tempranas, cada papá elegirá cual es el que desea para su hijo, pero por favor sin quitar valor e importancia a su respuesta consulte siempre a su niño!